Recorrerte en la palabra noche
...Sólo la noche posada en tus cabellos,
la noche raspándonos los ojos,
la noche uniéndonos y separándonos...
Homero Aridjis
Amor, justo ahora un crisantemo palpita en el lugar más oscuro del mundo. ¿Te das cuenta? Palpita para ti como el corazón de un amante secreto. Silencioso, igual que yo, espera la revelación de tu cuerpo a través de las sábanas para cubrirlo con pétalos solitarios de luz.
En este momento, en el que un sol se extingue en nuestra sangre, quiero tomar de tu boca las lágrimas púrpuras que incendian los labios de quien se niega a gritar; quiero que tu mano sea una serpiente que deje sus huellas sobre mi piel desconocida; quiero explorar los astros no descubiertos en el cosmos de tu espalda.
La noche es una semilla que lo contiene todo, amor. Pero tú encierras un misterio más hermoso: el enigma de una luciérnaga que nunca morirá. Sin ti, mis sueños no serían adivinos del tiempo y del deseo, y mi viaje por lo oscuro y lo secreto no terminaría.
En las sombras, tus labios son dioses antiguos que vagan en desorden por mi mundo, trazando un mapa de cenizas para seguirte desde mi nostalgia. Tú desencadenaste la volcánica travesía de estos dedos errantes hasta la oscuridad. Y la oscuridad no es otra cosa que tu silueta desnuda a contra luz.
No dormiré hasta que mi cuerpo te estremezca, hasta que ya no extrañes los pasos de esas tímidas arañas aferradas a la nada. No volveré a la noche hasta tenerte convertida en la luna que eclipse mis ojos.
Anrrat O.



